Después de pasar una acogedora noche en el Shin Osaka Youth Hostel, Fran y yo nos levantamos muy temprano, a las 07:00 AM, para ir a desayunar. Las calles estaban desiertas, el sol empezaba a calentar (recordad que en Japón ya es completamente de día a las 05:00 AM). Al volver al Hotel desayunamos todos juntos y nos preparamos para visitar Osaka. Ese mismo día teníamos a 2 guías, las señoras Hirouchi y Yoshikawa. La mañana se compuso de varias visitas a diferentes puntos turísticos, entre los que destacar uno en concreto: "El castillo de Osaka".
Aunque antes de ir allí fuimos a un interesante museo de cerámica clásica. Era un museo con vasijas, botellitas y esculturas encontradas a lo largo de todo Japón con centenares de años de antigüedad. Algunas de las botellitas contenían tabaco en polvo (Al Emperador no le gustaba el humo del tabaco, por eso lo esnifaban en polvo). Aunque fue una visita interesante, lo que realmente hacíamos era refugiarnos del sol, y es que en esos momentos hacía un calor espantoso. Por suerte, existen máquinas expendedoras (jidouhanbaiki) que hacen que tus caminatas bajo el sol abrasador combinadas con un 90% de humedad sean más "soportables" (siempre que tengas unas monedas sueltas en tu bolsillo jeje). En Japón existen máquinas expendedoras cada 10 metros y venden todo tipo de productos; Refrescos, café, tabaco, comida y más cosas de las que no voy a hablar…. ^^
Una vez salimos del museo nos dirigimos al Castillo de Osaka y para ello caminamos un buen rato. Sin duda la majestuosidad del recinto llama la atención ya desde bien lejos, contrastando con los edificios modernos que se asoman por detrás. El castillo se encuentra rodeado por un río y solo se puede acceder a él por 4 puntos distintos, siendo 2 de ellos puentes. Allí dentro había muchísima gente, tiendas vendiendo helados, un escenario con música…etc, por lo visto había un festival. Una vez llegamos al centro de la mini isla donde se encontraba el castillo compramos las entradas y empezamos a hacer cola, aunque podíamos elegir entre 2 colas, las de la gente que quería subir al castillo en ascensor (¿?) y los que se atrevían a subir a su última planta por las escaleras. Y ahí que nos fuimos nosotros (con este calor casi todos querían subir en ascensor, mejor para nosotros). Y a pesar de que estamos visitando una reconstrucción merece la pena subir hasta la octava planta que se eleva hasta los 40 metros para disfrutar de unas vistas magníficas de la ciudad. Aunque lo más interesante era el interior del castillo, lleno de trajes originales de Samuráis y maquetas con batallas que relatan la accidentada historia del castillo. Por desgracia estaba prohibido hacer fotos en el interior del castillo, aunque me las ingenié para tomar un par. El castillo fue reconstruido en 1931 con donaciones de los ciudadanos, de manera que es literalmente el "símbolo de Osaka".
Una hora después salimos del castillo y fuimos a buscar a la Sra. Hirouchi que no quiso entrar con nosotros, la pobre estaba muerta de calor. Y mira si son extremadamente amables que nos había comprado un helado, por llamarlo de alguna forma. Y es que el helado en cuestión era una naranja “especial” totalmente congelada y comestible. Jordi y yo nos comimos hasta la piel y es que con este calor era capaz de cualquier cosa con tal de refrescarme. En realidad Hirouchi-san nos dijo que la piel se comía.
Ya era hora de comer así que nos fuimos a por dos taxis que nos llevaran hasta donde nos estaba esperando la otra guía, Yoshikawa. Por supuesto invitamos a comer a las dos guías, ya que lo único que se le tiene que pagar a los guías voluntarios de Japón es su comida y su desplazamiento. Nada de dinero. Paula y yo comimos okonomiyaki, que es como una especie de tortilla al estilo japonés. Lo más normal es que lleve tamago (huevo), cabbage (repollo) e ika (calamar). Aunque el significado de la palabra Okonomiyaki (お好み焼き) significa: “Lo que te gusta a la parrilla”, así que básicamente te puedes hacer uno de los ingredientes que prefieras. Luego por encima se pone okonomiyaki sauce (la salsa), mayonesa y para finalizar copos de bonito seco y algas. Todo eso encima de una plancha metálica incrustada en la mesa, para asar y mantener la comida caliente. En el restaurante al que fuimos nos prepararon los Okonomiyaki y luego nos los sirvieron. Sin duda es una de mis comidas favoritas de todo el viaje, lástima que solo lo probara una vez. Hay otros restaurantes en los que has de preparártelo tú mismo.
Jordi y Fran sin embargo comieron Yakisoba, fideos soba asados con salsa de soja, carne y col.
Ese mismo día yo estaba obsesionado con salir por la noche a los nightclubs e intentaba convencer a Jordi. Aprovechamos que teníamos a las dos guías para preguntarles, pero ellas no conocían la noche, así que Hirouchi decidió llamar a su hija para que nos explicara que nightclubs eran los mas recomendables de Osaka. Jordi estuvo hablando con la hija en inglés (según Jordi ella tenía un acento perfecto) y nos recomendó la zona de Umeda.
Una vez terminamos de comer Hirouchi se despidió de nosotros entre lágrimas ya que, según ella, no nos pudo guiar como es debido por culpa de su fiebre. y mira que le dijimos que si no podía venir a guiarnos que no pasaba nada, pero ella insistió. Demasiado bien lo hizo la mujer para estar resfriada.
Más tarde nos fuimos con Yoshikawa al famoso barrio de Dotombori, con sus miles y miles de carteles de neon. Un barrio lleno de gente joven comprando en tiendas de mangas, videojuegos y electrónica en general. Es lo más parecido al famoso barrio de la electrónica de Tokyo, Akihabara.. Es normal que después de pasar un caluroso día viendo templos y antigüedades nos alegráramos de ver algo de modernidad. Ya nos hacía falta, la verdad.
Por la noche, nos fuimos otra vez al 24 horas a comprar comida y cenamos en el comedor del Hotel junto con una docena de gente que también se hospedaba esa noche. Por la ventana veíamos el famoso rascacielos de Osaka, el Umeda Sky Building, que por la noche estaba iluminado majestuosamente. Sin duda cuando tuviéramos algo de tiempo iríamos a visitarlo.
Entonces llegó el momento de salir de fiesta, después de haberme pasado todo el día convenciendo a Fran y Jordi finalmente nos cambiamos de ropa, cogimos el metro y nos fuimos al barrio de Umeda. Cuando llegamos allí intentamos hablar con alguien para preguntarle dónde podríamos encontrar alguna discoteca abierta. Estuvimos paseando durante media hora hasta que se nos ocurrió entrar en un ciber para conectarnos a internet y mediante Google Maps investigar la zona de bares y nightclubs de Osaka. Solo entró Jordi e hizo un par de fotos para mostrarnos lo que había encontrado. Entonces vimos a un chico encima de una moto hablando con su novia, le preguntamos y aunque nos intentó ayudar no nos sirvió de mucho. Cuando le dijimos que éramos Españoles se alegró mucho, y es que los Españoles somos muy bien recibidos en Japón.
Finalmente, cogimos un taxi y nos dirigimos al famoso barrio de Amerika-mura, donde los jóvenes visten y se comportan como si fueran Yankis. Estuvimos caminando durante 10 minutos siguiendo los mapas que Jordi habia conseguido en el ciber hasta que por fin encontramos el sitio donde pasariamos toda la noche: “Azure”.
Un chico haciendo de relaciones públicas nos invitó a entrar. Se trataba de un sótano bastante grande, un pista central con dos barras y música de distintos estilos, una mezcla de Dance y Hip-hop. Lleno de jóvenes vestidos con ropas muy americanizadas, hacian un ambiente muy peculiar. Nos pedimos unos rumcoke (Ron con Coca-cola) y a bailar toda la noche.
A las 05:00 de la mañana salimos de Azure y ya era totalmente de día. Cogimos un taxi y volvimos al Hotel.










