Llegamos a Kyoto. Sin duda la ciudad más aburrida de nuestro viaje. Y eso que era el lugar que más ganas tenía de visitar pero es que una vez visto 1 templo ya los demás te parecen todos iguales (y hay 1.500 en toda la ciudad). Aunque sin duda uno de los más bonitos y emblemáticos es sin duda el pabellón dorado. (Rokuan- ji Temple)
Este pabellón dorado (Kinkaku en japonés) fue construido en 1220 y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el recinto hay mucho turista pero desde luego vale la pena porque…. ¡es precioso!! ¡No podemos parar de sacar fotos! Especialmente mágico es el reflejo del Pabellón en el agua del lago donde se situa. El edificio tiene tres niveles de diferentes estilos: 1. Estilo de un Palacio. 2. Estilo casa Samurai 3. Estilo Templo Zen.
Hacemos una pausa de Templos y nos vamos a una tienda de artesanía japonesa. Tiene varias plantas y todo lo que vende son Kimonos, complementos, libros sobre Japón y artesanía para guiris. Me aburro como una ostra. ¿Porqué siempre acabamos comprando souvenir inútiles? Al final terminamos comprándonos Kimonos para la noche del kimono a la que asistiríamos dentro de unos días en Fukuoka.. Por no buscar otro sitio, comemos en un restaurante especial para guiris (hamburguesas….). Tras esto por fin seguimos con las visitas….
Sin duda, el templo que más me gustó fue el Kiyomizu Temple. Para llegar a este templo hay que subir por una callecita serpenteante con tiendecitas y mucho ambiente. El recinto del templo es grande y hay mucha gente. Uno de los puntos más importantes es el gran balcón de madera con bonitas vistas a la ciudad donde se cuenta que la gente tiene que tirarse para que se cumplan sus deseos (es una leyenda, pero más de 180 personas se han tirado y el 80% de ellos han salido ilesos!). Tras realizar la visita nos fuimos al Hotel. Mención especial a la dueña del Hotelucho. No ser porqué pero esa noche no podía dormir (demasiadas emociones fuertes en Kyoto ¬¬
y me levanté a las 04:00 a conectarme al ordenador del Hotel para mirar mi correo cuando derrepente me noto un escalofrio por la espalda (sobra decir que estaba en el hall del Hotel y a oscuras) y me veo a la anciana diciéndome algo. Entonces se me acerca y..... me enciende el ventilador xDD Entre risas, reverencias y arigatous* (gracias) dije: "me voy a dormir..... ya".
Al día siguiente nos fuimos al santuario Fushimi. Uno de los lugares más emblemáticos de todo Japón, famosísimo por sus miles de toriis subiendo hacia la montaña formando un pasadizo hasta llegar al santuario principal. Horas y horas de caminata. Sin duda muchos recordareis la escena de la película "Memorias de una Geisha" donde aparece éste lugar.






